Originaria de Europa y conocida hace siglos, era cultivada como lechuga de invierno hasta que decayó su uso durante los siglos XVIII y XIX debido a la aparición de variedades de lechuga adaptadas al frío. Su nombre hace referencia a su cultivo en monasterios. Hasta hace poco era bastante conocida pero en los últimos años se ha vuelto a poner de moda en las cocinas de los países europeos. Similar al berro. Crece al estado silvestre en toda la zona temperada de Europa, de Asia Menor y del Cáucaso. Hoy en día se cultiva en extensiones más o menos importantes en Alemania, Francia, Italia y otros países europeos, siendo más bien una curiosidad fuera de Europa. Está más o menos de moda. Espontánea y cultivada. Su consumo es muy limitado por ser poco conocido en los mercados europeos, pero es altamente apreciado por los aficionados a la gastronomía. Sale al mercado en invierno. Es una fuente interesante de betacaroteno, vitamina C y ácido fólico. Tiene propiedades diuréticas, depurativas y laxantes. Se consume fresca en ensaladas. No se conserva bien y se debe consumir poco tiempo después de la cosecha. Quizás esta es una de las causas que no se haya extendido mucho la producción y comercialización de esta planta.
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